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miércoles, agosto 04, 2010

 

Quique Notome - Personajes de Ficción

QUIQUE NOTOME: un argentino-japonés sin la cultura alcohólica nipona.
¿maldición desde la cuna? ¿predestinado por el nombre? ¿o simple sugestión?

[Hace un tiempo que quería escribir sobre algunos personajes de ficción, que tengo rondando en mi cabeza y bien podrian formar parte del programa de Capusotto, o sketches de un futuro programa del estilo de Cha-Cha-Cha.]

Hoy: Quique Notome

Descendiente de japoneses nacido en Avellaneda. Se mudó al barrio de la Chacarita a los 5 años de edad para trabajar en la florería de su familia, que tenia viveros en Provincia. Hoy tiene 45 años y sigue viviendo con su madre.

A pesar de sus antecedentes familiares -con padres y abuelos que tomaban sake en abundancia sin problemas- Quique heredó la sabiduría oriental, pero no la tolerancia por el alcohol. Todo lo contrario. Desde niño sufría ataques de borrachera inexplicables, ya desde la cuna, como resultado de que sirvieran una sangría en la cocina, en el otro extremo de la casa.

Capaz de embriagarse tan sólo por el aroma al pasar por la gondola de vinos del supermercado si es que se habia roto una botella en el piso, Notome se transforma en un verdadero impresentable fuera de sí, al beber el segundo vaso de vino blanco.

Sus amigos trataron de ayudarlo, diciendole "no toméee!! no tomeee, paráaa" pero Quique hacía caso omiso, creyendo que estaban coreando su nombre para incentivarlo.

Muchos lo abandonaron. Sobre todo por su costumbre de agarrarte del brazo y no dejarte ir, diciendo "pará, te cuento..." frase que, cuando está medio entonado, -digamos, si se tomó una lata de cerveza y ya ve doble-, significa una catástrofe inminente.

Especialista en detalladas anécdotas, que siempre lo tienen como protagonista y son contadas a viva voz y cuando no a los gritos, se encuentre donde se encuentre. Estas anécdotas luyen ante el menor atisbo de emanaciones alcohólicas en el ambiente. El último incidente, por ejemplo, ocurrió tras haberse tomado tan sólo un café irlandés, que uno de los mozos, conociendo su problema, le deslizó a modo de chanza diciéndole que se trataba de un simple cappuccino.

Así, al segundo sorbo, Quique Notome entró en un estado de excitación psicomotriz, se sacó la camisa y contó con lujo de detalles su operación de hemorroides a una azorada concurrencia de jubiladas en la confiteria Las Violetas, la mitad de las cuales huyó azorada, y la otra mitad que se quedó sufrio de vómitos y descompensaciones, teniendo que ser atendidas por el SAME.

Esta costumbre sometió a sus pocos amigos que aún le quedan a una tortura insoportable, tener que aguantar a Quique contando las anécdotas más escabrosas sobre sus continuos problemas de salud -que él adjudica siempre al alcohol aunque no hubieran razones médicas para confirmarlo-, o sucesos bochornosos de su vida diria, del estilo "pará, no te vayas, te conté que ayer me subi el cierre y me agarré el amigo? sangré tres hora, hospital italiano, atiende. Cinco puntos. Pará, no te vayas..." Inexplicablemente, cuando Quique Notome entra en estado de pseudoebriedad, pierde manejo del español.

Los ruegos de sus amigos a los mozos "Que no tome Quique, que no tome" son frecuentemente desentendidos por los empleados gastronómicos, que siempre terminan lamentándolo.

Quique Notome, uno más de los cientos de anónimos personajes que pululan esta gran ciudad.

QUIQUE NOTOME. Si se lo cruza por la calle mientras ud. abre una lata de cerveza, POR SU BIEN CRÚCESE DE VEREDA, antes de que le cuente su visita al proctólogo.

FC

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